| Ha ocurrido una tragedia en Yemen. Siete españoles que viajaban en un grupo reducido de turismo alternativo han encontrado la muerte a manos de un grupo de terroristas.
Vemos con asombro que de repente los medios de comunicación deciden que existe un viajero de riesgo. Éste se presupone con un alto nivel de formación, entre 25 y 35 años y proveniente de un ámbito urbano. Busca implicarse en la cultura y no toma en consideración el riesgo que un encuentro intercultural pueda llevar.
Cuando hablamos de viajero de riesgo se deduce que éste no se informa cuando es estríctamente lo contrario. También parece que la Agencia de Viajes que lo asesora, en su afán de vender más y más no toma en cuenta estos peligros. Es más, se puede denotar la idea de que incluso si el viajero conoce estos riesgos, siempre según la prensa no especializada, los asume con un cierto regusto con sabor a aventura.
Sin embargo no siempre los atentados contra objetivos turísticos van contra grupos reducidos siendo este tipo el habitat natural del “viajero de riesgo”. De hecho es la primera vez que esto ocurre. Si recordamos la historia de los atentados que afectan al sector turístico encontramos que la mayor parte de éstos han sido contra grandes complejos turísticos. Nada que ver con los viajes de grupo reducidos. Nada que ver con el viajero que busca un contacto intercultural.
Un ejemplo es Bali donde el sábado 12 de Octubre de 2002 varias explosiones en cadena acabaron con la vida de alrededor de 200 turistas o el atentado de Sharm el Sheij con 88 muertos en Egipto en uno de los “paraísos” ofertados por las grandes touroperadoras.
En ninguno de estos dos casos se habló del tipo de viaje sino que se condenó sin paliativos el atentado achacando éstos a la situación geo política actual. En ningún caso se criticó la actitud de los viajeros por ir a lugares de riesgo ya que al estar en grandes complejos hoteleros la situación de seguridad se suponía mucho mayor.
Estamos convencidos que ni en un caso ni en otro es el tipo de turismo el que provoca estos atentados, sino que es una prueba más de los problemas de un mundo en el que los atentados terroristas que se suceden nos llevan cada vez a un mayor estado de violencia y de incomprensión.
De hecho estos atentados no se dan sólo viajando. Puedes estar trabajando en Madrid y encontrarte con el problema de cara, o puedes ir a un destino tan seguro como Londres y darte cuenta allí de que el mundo está en crisis, o en Nueva York o en cualquier lugar del mundo. Es un problema global que está basado en una serie de causas relacionadas con el mal reparto de la riqueza principalmente y, en consecuencia, una inadecuada forma de ver la diversidad.
Lo que entendemos como viaje responsable proporciona una experiencia intercultural al viajero al mismo tiempo que desarrolla la zona a la que va. Es de pequeñas empresas locales donde el contacto entre personas es fundamental. Creemos que este viaje es una lanza enviada en dirección contraria al problema que tenemos enfrente, el de cada vez una mayor incomunicación y una mayor lejanía entre culturas.
Entendemos por tanto que este “viajero de riesgo” es, al contrario de lo que podría pensarse, un puntal de comprensión en un mundo cada vez más dividido. Creemos que él no es el riesgo, ni su actividad, sino que el riesgo está en otros elementos más relacionados con el miedo a la diversidad o con una visión simplista de la realidad. |